Adoptar un perro que no es precisamente amigable con las personas no es algo inédito. La cuestión es entonces, ¿cómo domesticar a un canino que suele evitar por completo el contacto humano? La buena noticia es que hay opciones que se pueden considerar.

¿Qué aspectos considerar con mi mascota?

Cuando un perro alcanza la madurez y ya no experimenta un crecimiento rápido ni cambios hormonales, se convierte en un adulto precavido. Una vez que alcanza la madurez emocional, podremos anticipar sus comportamientos y respuestas. Por lo tanto, con el adiestramiento y la socialización adecuadas, incluso un cachorro tímido puede madurar hasta convertirse en un perro seguro.

Es importante tener esto en cuenta y no poner a prueba la paciencia del animal demasiado rápido. También es importante recordar que puede cambiar más adelante en la vida, ya sea por un trauma, estrés o ciertas experiencias negativas.

¿Falta de confianza o en realidad es algo más?

A pesar de su uso generalizado, la desconfianza puede tener diferentes significados, y hay una serie de causas directas e indirectas para esta actitud.

La ansiedad y las sensaciones relacionadas con ella, tales como el miedo, pueden dividirse en varias categorías distintas. Los perros muestran las respuestas menos graves al miedo cuando parecen ansiosos, pero no huyen del lugar ni muestran ningún otro signo de pánico.

La preocupación es una reacción común a la introducción de objetos o entornos nuevos. En el otro extremo del espectro se sitúan los miedos extremos y los ataques de pánico. Hablamos de una respuesta irracional desde el punto de vista de los individuos, ante numerosas situaciones, con frecuencia bastante rutinarias para un ser humano. Hay que tener en cuenta que la percepción canina y la humana son distintas.

Sin embargo, lo más habitual es que el perro desarrolle ansiedad. Por regla general, los malos sentimientos nacen de malas experiencias. El canino puede haberse asustado por algo y, al no tener medios para responder, ha desarrollado acciones orientadas a limitar el contacto con el estímulo, seguido de ansiedad.

Entonces, con frecuencia, al intentar ayudarle, en realidad estamos magnificando las emociones indeseables. Un perro podría tener esta emoción, por ejemplo, si asocia ir a la peluquería o a la clínica con recuerdos desagradables.

Síntomas de ansiedad en los perros.

A veces, la ansiedad puede transmitirse simplemente como incomodidad. En una situación así, el perro puede retroceder y conservar cierto espacio entre él y el objeto o la persona que le da miedo.

Además, suele girar la cabeza hacia un lado y mirar hacia otro lado mientras sus ojos se dilatan más de la cuenta. Es posible que bostece o tal vez jadee. Algunos perros mastican la hierba en momentos de estrés, o se lamen o babean profusamente.

Al final, las reacciones de cada mascota son diferentes y algunos perros son más ansiosos que otros. Aun así, si sientes que tu amigo está sufriendo de ansiedad y ya no es solo un problema de falta de confianza, lo primero que debes hacer es llevarlo al veterinario para descartar cualquier problema de salud subyacente. Una vez que hayas descartado cualquier causa física, puedes tratar a tu perro con ejercicio, juegos, masajes y relajación.