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El gato es una mascota que se conoce por ser uno de los animales más limpios y que más se preocupa por su higiene y de hecho, pasa un tercio de su tiempo de vigilia acicalándose. En este ritual se asea lamiéndose el cuerpo y con sólo eso logra mantener su piel suave y en buenas condiciones, gracias a la grasa secretada por las glándulas cutáneas desde su lengua.

A pesar de tener cuidado, tu gato ingiere mucho pelo durante este acto, en especial cuando muda la piel, algo que sucede dos veces al año. Las bolas de pelo son cúmulos de cabello que se acumulan y transitan en el tracto digestivo de los gatos y aunque la mayoría de las veces salen expulsadas por medio de heces o vómitos, hay ocasiones en las que el proceso de digestión se ve afectado y los gatos no pueden expulsarlas.

¿Pero entonces, como lidiar con las bolas de pelo?

Para prevenir las bolas de pelo en un gato es importante tomar medidas preventivas. El aseo diario ayudará al gato a liberarse del exceso de pelo muerto, evitando que se lo trague. Por eso, se recomienda cepillar a tu mascota a diario, en especial durante primavera y otoño, las dos estaciones del año que coinciden con la muda de su pelo.

El cepillo debe ser utilizado a contrapelo primero para eliminar los mechones muertos y después, en el sentido contrario. Una vez terminado de cepillar, hay que pasar por el cuerpo del animal una toalla húmeda con la que se retirarán los pelos que no pudo recoger el peine. En gatos que han llegado a la vejez se recomienda cepillarles siempre.

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Otra opción para tratar las bolas de pelo

Es algo muy popular decir que a los gatos les gusta morder las plantas. Esta conducta suele ser castigada por los dueños pero la realidad es que esto es algo saludable para los animales que no lo hacen para destruir las plantas sino para eliminar esos ovillos que les están produciendo graves molestias estomacales.

De todos modos, no se recomienda cualquier tipo de planta. En tiendas de animales especializadas puedes encontrar una planta conocida como hierba para gatos que sólo debe ser humedecida y dejada al sol indirecto. Luego de siete días habrá crecido lo suficiente como para que tu gato la disfrute.

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